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Mi Hogar/Mis Pequeños/QUÉ DEBES COMER...

Qué debes comer tú cuando amamantas a tu bebé (I)
 

Una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia es importante para asegurar la salud tanto de la madre como la del niño y garantizar la producción de la leche humana. Cuando la mujer está embarazada sus necesidades nutricionales aumentan, debido a los cambios que ocurren en su organismo y a los requerimientos del feto en rápido crecimiento y desarrollo. Durante la lactancia, estas necesidades son aún mayores que en el embarazo, porque la madre necesita reponer la energía y las sustancias nutritivas utilizadas en la producción de la leche para alimentar al niño. Por ello, la alimentación durante el embarazo y la lactancia debe ser ajustada a las necesidades específicas de cada una de estas etapas, con base en las siguientes recomendaciones generales:

 
  • Es necesario el consumo diario de una alimentación balanceada. Debe incluirse en cada comida alimentos de los tres grupos básicos:
  • Leche y derivados, carnes y huevos.
  • Hortalizas y frutas.
  • Granos, cereales, verduras y plátanos.

La leche y derivados (queso, yogurt, otros); carnes (res, pollo, pescado, vísceras) y huevos, son fuentes de proteínas de excelente calidad y además, contienen minerales tales como el calcio y el hierro y vitaminas del complejo B, sustancias nutritivas esenciales tanto para la madre como para el niño, que contribuyen a la formación y el mantenimiento de los tejidos del organismo. Es muy importante que la mujer, durante el embarazo y la lactancia, consuma estos alimentos ricos en proteínas, para asegurar la formación de la placenta, el crecimiento y desarrollo del feto y la producción de la leche humana en cantidad y calidad suficiente que cubra las necesidades nutricionales del recién nacido.

 

Durante el embarazo y la lactancia, la mujer debe consumir alimentos que proporcionen calcio como la leche y derivados, a fin de mantener las reservas de este mineral en su organismo que permitan cubrir las necesidades del crecimiento del feto y reponer el calcio utilizado para producir la leche humana.
Una ingestión adecuada de alimentos que contengan hierro como hígado y otras vísceras, mariscos, carne de res, es fundamental para evitar trastornos como la anemia, la cual es frecuente en el embarazo y para proveer el hierro que necesita el feto.
La ingestión de hortalizas como tomate, zanahoria, espinaca, pimentón y de frutas como guayaba, mango, lechosa, naranja, es necesaria porque son fuentes de minerales y de vitaminas como la A y C.
 
Además, el contenido de fibra de estos alimentos es beneficioso para regular el funcionamiento intestinal, por lo que es recomendable que las hortalizas se consuman crudas o cocidas al vapor y las frutas crudas, enteras o en jugos sin colar.
Es importante el consumo de granos (caraotas, frijoles, otros), cereales (arroz, maíz, otros), verduras (yuca, Papa, otros) y plátanos porque aportan principalmente hidratos de carbono, que son una valiosa fuente de energía para la mujer embarazada y la madre que lacta. Estos alimentos también contienen proteínas vegetales y fibra.
- La alimentación debe ser variada, la combinación de cereales con granos o con verduras y carnes así como, la preparación de sopas, guisos, ensaladas, es una buena forma de mejorar el valor nutritivo de la misma y asegurar la ingestión, de sustancias nutritivas necesarias para el organismo.
- El consumo de grasas y azúcar, así como el agregado de sal a las comidas debe ser moderado. Su exceso es perjudicial para la salud de la madre y el niño.
 

 
 
 
 
 
 
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