Mis Pequeños

Mi Fiesta

Mi Espacio

Mis Manualidades

Mi Cocina

Mi Cuerpo

Mi Estilo de Vida
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
Mi Hogar/Mis Pequeños/DUERME...

Duerme Bebé
 

Una cosa es que los bebes sepan dormir desde que nacen y o tra, muy diferente, que lo hagan, cuando deben (de noche, después de comer y no durante las tomas...) y como deben (ellos solitos en su cuna, a oscuras...), que es el 'sueño' de todos los padres. Afortunadamente, hacer realidad este esperado sueño no es un imposible..., ¡aunque requiere grandes dosis de paciencia y tesón por parte de los somnolientos papás!

DISTINGUIR EL DÍA Y LA NOCHE

El asunto radica en poner en práctica un plan estratégico que enseñe al bebé a dormirse solo sin llorar, y en aplicarlo con perseverancia durante varios días, confiando en que va a dar resultado.
 

En la areola se pueden observar pequeñas elevaciones las cuales son las glándulas que la lubrican al igual que al pezón y los mantienen en buenas condiciones.

La mayoría de los recién nacidos duermen mucho durante el día y se despiertan a menudo por la noche (es lo que los pediatras denominan `sueño invertido').

Les ocurre porque aún se rigen por el ciclo sueño-vigilia de su vida intrauterina, que consiste en dormir durante el día, mecidos por el vaivén de los movimientos maternos, y despertarse por la noche, cuando la mamá se relaja.
 

Aunque en los cuatro primeros meses tendrás que adaptarte al horario de tu hijo, y no al revés, debes dedicar menos tiempo a las tomas nocturnas que a las diurnas y dárselas a oscuras, para aproximarlo más a tu ritmo.

Si lo estás alimentando con leche de fórmula, deja en la mesita el biberón, la leche y el agua (en él calienta biberones o en un termo).

Tenerlo todo a mano té facilitará las cosas.

 

También puedes prepararle el biberón antes de acostarte y dejarlo en él calienta biberones, o envolverlo en papel de aluminio después de calentarlo, para que se mantenga tibio hasta el momento de dárselo. Estos trucos te ahorrarán paseos nocturnos a la cocina y te permitirán dar de comer a tu hijo enseguida, lo que evita que se desvele.

 

Si tu pequeño lleva muchas horas seguidas durmiendo durante el día, no se te ocurra despertarlo pensando que así dormirá mejor por la noche, porqué es un error. Si duerme es porque lo necesita y hacerlo no sólo le ayudará a reponer fuerzas, sino a crecer. Las razones están científicamente demostradas:

Durante, el sueño los bebés segregan la hormona del crecimiento, imprescindible para que éste no se detenga.

Además, mientras duermen, los pequeños ahorran energías que quedan a disposición de un mejor desarrollo.

 

Y a esto hay que añadir que el sueño tranquilo y reparador incrementa su apetito.

Por eso debes dejarlo dormir cuanto quiera, y algunos días sus horas de sueño serán muchas.

¿Cuántas horas diarias necesitan dormir?

  • 1 mes:Los recién nacidos duermen unas 19 horas diarias: 12 como mínimo, 23 como máximo.
  • 3 meses:Unas 18 horas diarias. Se despiertan breves instantes antes de cada toma.
  • 6 meses:Alrededor de 12 horas por la noche y dos o tres siestas durante el día. En total, unas 15 ó 16 horas diarias.
  • 12 meses:Duermen unas 12 horas durante la noche y dos siestas en el día, una a media mañana y otra después de comer. En total duermen diariamente entre 14 y 15 horas.
  • 1 a 2 años:Duermen unas 11 horas por la noche y, además, según sus necesidades, hacen una a dos pequeñas siestas durante el día. En total, de 12 a 14 horas diarias.
  • 2 a 3 años.El sueño nocturno abarca unas 10 horas y duermen una siesta diurna. En total sus horas de sueño son unas 12.
  • 3 a 4 años:Duermen 12 horas diarias 11 por la noche y una más de siesta, en la guardería o en el colegio.
  • 4 a 5 años:A esta edad suelen dormir de 10 a 12 horas nocturnas. Dejan de dormir la siesta durante el día.
 

PERO, ¿POR QUÉ SE DESPIERTA?

Además del hambre, hay otros motivos que pueden interrumpir el sueño nocturno de tu hijo: es probable que tenga el pañal mojado o sucio (cámbialo, pero enciende sólo un punto de luz para que no se le quite el sueño); que tenga calor (en lugar de destaparlo -correría riesgo de enfriarse-, quítale alguna prenda); que sienta frío (lo sabrás porque tiende a encogerse y a tener frías las manitas y la punta de la nariz), que esté incómodo (en lugar de taparlo con manta es una de las causas que pueden provocar la muerte súbita del lactante, ponle un pijama_manta que le permita moverse) o que le duela algo (en este caso, además de darle lo que te prescriba el pediatra, mécelo en tus brazos: el contacto piel a piel contigo lo aliviará).
 

También puede ocurrir que sean sus propios movimientos involuntarios los que lo hagan despertarse sobresaltado En este caso, envuélvelo bien en una manta (o cobijita delgada si tu casa es muy calurosa) y limita el espacio de su cunita colocándole una toalla enrollada en la espalda y otra en el cabecero. Así se sentirá más protegido y dejará de experimentar la sensación de vacío que le produce el no estar en contacto con las paredes del útero, como en la gestación, y que es precisamente la que le provoca esos aspavientos involuntarios que no lo dejan dormir bien.

Padecer cólicos del lactante es otro motivo que puede interrumpir el sueño de tu hijo, pues esta alteración es muy común en ellos. Se debe a la inmadurez de su sistema digestivo, suele manifestarse al final del día y, aunque resulta dolorosísima para el pequeño (grita con fuerza y contrae las piernas sobre el vientre) y agotadora y desesperante para sus padres (pueden pasar varias horas hasta que el niño se calma), no denota gravedad, no deja secuelas y desaparece sin necesidad de tratamiento, alrededor de los 3 meses.

Si tu hijo tiene cólicos, prueba a ponerlo boca abajo en tu regazo o practícale un suave masaje circular en su barriguita (utiliza estas mismas pautas si el motivo de su insomnio son los gases). Así lograrás aliviarlo un poco y le será más fácil volver a dormirse.

 

DEJA QUE SE DUERMA SOLO

Sea cual fuere el motivo por el que tu pequeño se despierte, se tranquilizará mucho si lo acurrucas contra tu pecho y lo meces en tus brazos (prueba a pasearlo por la casa llevándolo en el portabebés; él se adormecerá antes y tú te cansarás menos). Este momento será muy especial para los dos, pero no debes prolongarlo demasiado: acuéstalo en la cuna antes de que se quede dormido para evitar que asocie tus brazos con el sueño, porque si adquiere este hábito, te reclamará cada vez que se despierte por la noche.
 
Por el contrario, si lo acuestas en la cuna poco antes de que se quede completamente dormido, al tiempo que dejas de murmurarle palabras bonitas y de cantarle canciones de cuna, aprenderá a dormirse solito desde muy pequeño.
 

Adiós a los malos hábitos de sueño

SE HA HABITUADO A DORMIRSE EN BRAZOS

A partir de ahora, acuéstalo despierto en la cuna y siéntate en una silla a su lado.

Háblale y acaríciale la cabecita o dale la mano hasta que se duerma. Una vez que se acostumbre a dormirse así, deja de acariciarlo y ve alejando la silla cada vez más de su cuna.

Así dejarás de ser un estímulo de sueño para él y aprenderá a dormirse solo.
 

NECESITA EL CHUPO PARA DORMIRSE

Espera a que se quede profundamente dormido para quitárselo (si lo haces en cuanto se duerma, se despertará). Si lo pide cuando lo acuestas, dáselo, pero a la vez que le das un peluche que le guste mucho.

En adelante, ofrécele muñeco antes que el chupo. Si eres perseverante, acabará olvidándose de él y sólo necesitará abrazarse al peluche para dormir.
 

SE DUERME EN LA SALA CON NOSOTROS

Llévalo a su cama, sigue el mismo ritual noche tras noche para acostarlo y explícale que tiene que dormir en su cuarto, pero que si se asusta o se siente solo puede llamarte e irás a verlo. No dejes de acudir, pero demora cada vez tu visita. Para que el método funcione debes ser constante durante varios días.

Si se levanta de la cama, no cedas. Vuelve a acostarlo tantas veces como se levante.
 

DORMIMOS LOS TRES EN LA CAMA GRANDE Y NINGUNO DESCANSA BIEN

Coloca uncolchón en el suelo o una cama adicional al lado de la, tuya. Después de que lleve unos días durmiendo bien así, acostúmbralo a dormirlas siestas en su dormitorio, recordándole con entusiasmo que dentro de poco también podrá pasar las noches allí.

 

Prepáralo para esa noche como si fuera una auténtica fiesta: pídele ayuda para decorar su habitación, cómprale una piyama nueva, comenta la novedad con los abuelos cuando esté él presente...

Así interpretará el hecho de empezar a dormir en su cuarto como un premio o como una ventaja por ser mayor, y no como una pérdida o un castigo.
 

 
 
 
 
 
 
Envíanos cualquier opinión que tengas sobre este tema
Nombre Completo
País
Ciudad
E-mail
Título del artículo sobre el que opinas
Tu opinión