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Mi Hogar /Mi Cuerpo/TU PIEL...

Tu piel, cuídala a tiempo!
 
La piel del rostro es una de las zonas más sensibles del cuerpo. Es importante comenzar a cuidarla pronto para tener una piel más conservada y tonificada a través del tiempo.
 

Los cuidados que necesita la piel son relativamente mínimos. Las pieles más jóvenes requieren menos atención que las maduras, pero también precisan de mimos. A continuación encontrará algunas encillas recomendaciones para conservar la ju­ ventud cutánea. El primer paso es determinar cuál es su tipo de piel; éste es el requisito imprescindible para saber la clase de tratamiento y los cuidados que necesita.

 

Piel grasa

Es muy frecuente durante la juventud, debido a que las hormonas aumentan la producción de sebo. El cutis tiene un aspecto brillante, especialmente en la zona T, los poros son claramente visibles, y a menudo se ve lleno de granitos.

Sin embargo, no crea que la grasa se debe tratar con mano dura: si usa productos muy agresivos, sólo conseguirá crear aún más sebo. Es importante mantener la piel limpia, para evitar que los poros se taponen y se formen granos o espinillas; igualmente, hay que usar tanto cremas como maquillajes específicos para piel grasa, libres de aceite

 

Piel seca

Disfruta de un aspecto estupendo durante la juventud, mostrando un cutis de porcelana gracias a su poro pequeño y cerrado, a su falta de granitos y una superficie tersa. Sin embargo, puede mostrarse tirante e incómoda en ocasiones, llegando a levantarse en escamas en caso de deshidratación extrema. Es importante evitar esa sequedad, que no resulta molesta en la década de los veinte, pero que acaba alterando el manto de protección natural de la piel y que es causa de arrugas prematuras e incomodidad con el paso del tiempo, cuando se hace más seca.

 
Beba al menos dos litros de agua al día para mantener la hidratación tam­bién desde el interior, use dos veces al día una crema hidratante ligera, pero rica en agentes humectantes, y sea cuidadosa con el sol. Use produc­tos limpiadores suaves, evitando el agua muy caliente y los ambientes secos, como los que se producen con el aire acondicionado.

Piel normal

Es poco frecuente y, en teoría, la afortunada poseedora del equilibrio perfecto. Muestra un poro fino, un aspecto mate y se mantiene tersa e hidratada por sí misma. Lo más im­portante es no saltarse la limpieza y usar una crema hidratante ligera, es pecialmente cuando se vive en una zona de clima seco.

 

Piel sensible

Reacciona sensiblemente ante cualquier agente irritante, sea un cosmético, el estrés, los cambios de clima o incluso una limpieza excesiva. A menudo se siente tirante, irritada y causa molestia. Es importante usar un producto hidratante hipoalergénico que refuerce las defensas del manto protector de la piel y que no contenga agentes que aumenten aún más su sensibilidad. Evite las limpiezas agresivas, o cualquier cosa que la irrite.

Piel Mixta

Es quizás el tipo más frecuente de cutis, y tiene un comportamien­to diferente `por zonas'. En la zona T (frente, nariz y barbilla) muestra brillos y los poros más dilatados, mientras que en las mejillas puede incluso ser seca.

 

Use una crema hidratante ligera sólo en las áreas secas. No use agua muy caliente en la limpieza, ni la frote ni irrite. Esto sólo aumentaría tanto la sequedad como la producción de sebo.

LIMPIEZA: LA CLAVE DEL ÉXITO

Seamos realistas. zA quién no le da pereza dedicarse a la leche limpiadora y al tónico cada noche? ¡A todas! A menudo conside­ramos la limpieza como un aburrido prólogo al tratamiento “de verdad”, cuando, de hecho, es una parte fundamental del mismo, incluso si no se lleva maquillaje. Por si no lo sabia, la suciedad puede asfixiar los poros y provocar granos, además de apagar la luminosidad de la piel. Debe evitar las limpiezas agresivas, que pueden eliminar el manto de sebo natural de la epidermis, su mejor protección. Existen tantos tipos de limpiadoras que resulta difícil elegir. Déjese llevar por sus gustos personales, teniendo en cuenta las características de cada fórmula.
 

JABÓN TRADICIONAL. Resulta demasiado agresivo con la piel, y se enjuaga con dificultad.

JABÓN COSMÉTICO. Sus aceites y componentes esenciales ayudan a limpiar la piel sin resecarla ni alterar su suavidad y lozanía, aunque les cuesta un poco de trabajo eliminar el maquillaje de larga duración o el que es muy intenso.

 
LIMPIADORAS AL AGUA. Se pueden conseguir en varias presenta­ciones: en forma de gel o espuma, y están formuladas específica­mente para limpiar el cutis sin agredirlo. Son muy agradables de usar, se enjuagan con facilidad, poseen un suave aroma, pero son más caras que los jabones.
 

LECHE LIMPIADORA. A veces es necesaria para retirar el maquillaje muy intenso, y es perfecta para pieles secas. Puede ser excesiva para las mujeres de cutis graso o mixto, y requiere el uso posterior de un tónico para completar la limpieza.

ACEITES LIMPIADORES. Son adecuados sólo para las mujeres con una piel muy seca, que necesitan iniciar la limpieza con aceite y seguir con leche o jabón.
 

¿HACE FALTA EL TÓNICO?

No es imprescindible si se usa una limpiadora al agua, puesto que su función princi­pal es retirar los restos de leche limpiadora; aunque es una buena elección, si se uti­liza una crema específica para retirar el maquillaje. Además, puede ser una for­ma perfecta de refrescar la piel por la mañana, o de re­vitalizar el rostro a última hora por la tarde. Los cutis grasos resultan muy benefi­ciados por los tónicos exfo­liantes, que ayudan a impedir efectivamente la acumulación de sebo y suciedad en los poros, que después pueden producir los desagradables granos.
 

 
 
 
 
 
 
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