Transforme una simple lavada de
cabello en un tratamiento de belleza en un dos por
tres (I)
Cuando usted se lava el pelo, no solamente
está removiendo el sucio. Los champús
modernos ya ofrecen fórmulas especiales
que tonifican, hidratan y nutren todos los tipos
de cabello, desde el normal hasta el grasoso,
pasando por el largo, el tinturado y el rizado.
A esto hay que sumarle algunos pequeños
y preciosos cuidados durante el proceso, y listo;
tiene un tratamiento capilar completo a disposición
en su baño. Por esto mismo, aproveche
esta costumbre.
Generalmente todos los productos aplicados
durante el baño se diluyen en el agua.
Por esto, cualquiera que sea su tipo de cabello,
lávelo dos veces. La primera lavada retira
el exceso de grasa y mugre, y la segunda limpia
realmente el cabello, dejándolo suelto
y brillante.
Es fácil ver la diferencia
entre el cabello limpio y el que todavía tiene
champú: éste queda pegajoso, sin brillo
y unido. Pásese las manos secas sobre el pelo húmedo:
si salen mojadas, la tarea está bien hecha; de
lo contrario, dele otra buena enjuagada.
Antes de mirar
el precio, evalúe al fabricante. Las grandes
empresas invierten mucho más en investigaciones
y en nuevas tecnologías, y por ello tienen posibilidades
de ofrecer productos más elaborados y confiables.
Pero esto no significa que cuanto más caros mejores
serán. En el mercado hay magníficos champús
a precios módicos. En caso de duda, busque marcas
conocidas.
Usted no tiene que dejar de utilizar su champú
predilecto sólo porque el pelo le quedó
pesado y sin brillo después de lavarlo. La explicación
es sencilla: los champús depositan en el cabello
sustancias indispensables para la nutrición capilar,
cubriéndolos con una capa. Con el tiempo, el
champú actúa sobre el residuo acumulado
y no logra llegar el pelo, que queda opaco, rebelde
y sin vida. Entonces, cada quince días, es conveniente
cambiar el producto común por antirresiduos.
La
calidad del champú no debe ser evaluada por
la cantidad de espuma que produce. Los medicados
(para atacar la caspa y la caída del cabello)
y los que vienen en crema casi no producen espuma.
Preocúpese más bien por las fórmulas
que deben adecuarse a su tipo de cabello.
La
ducha es la mejor opción tanto por la cantidad
como por la fuerza del agua, lo que facilita la
remoción del champú. Además,
el chorro le deja las manos libres para enjuagar
mejor el pelo.
¿Qué hacer cuando se nos
olvida el champú y tenemos que lavarnos
el cabello después de la rutina de ejercicios
en el gimnasio? Sustitúyalo por un acondicionador
o por un jabón líquido suave. Pero
tome algunas precauciones:
aplíquelo primero en las
manos y después en el pelo, evite que el
producto penetre mucho en el cuero cabelludo,
use pequeñas cantidades y esmérese
en el enjuague. Este recurso sólo sirve
para situaciones muy especiales. Cada producto
tiene su indicación específica,
y por lo tanto. Si se utiliza de manera inadecuada,
el fabricante no corre con ninguna responsabilidad
sobre los posibles efectos.