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Mi Hogar/Mi Cuerpo/ACEITES...

Aceites esenciales (I)
 

Todos somos conscientes del maravilloso efecto que tienen los perfumes de las flores y la naturaleza sobre nuestro estado de ánimo: el olor de los jazmines una noche de verano en una ciudad del sur, o el seco, balsámico y potente aroma de un pinar en el atardecer, después de todo un día de exposición al sol, pueden crear una atmósfera que induce a la relajación en el primer caso o a la sana excitación y aumento de la energía corporal en el segundo.

 

La aromaterapia aprovecha estos componentes aromáticos de las plantas, llamados Aceites Esenciales, para relajarnos, eliminar el stress, estimularnos y también para aliviar ciertos dolores y molestias corporales, aplicándolos de varias formas distintas.

Mientras nuestros antepasados, de forma intuitiva o a través de su experiencia, conocieron y se beneficiaron del efecto positivo de los olores sobre la mente, en la actualidad los avances científicos, las investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro y del sentido del olfato, corroboran que, efectivamente, los olores influyen sobre nuestra mente, por ejemplo sobre el aprendizaje, la memoria, la agresividad y la respuesta sexual.

Aunque sabemos que queda mucho por descubrir y dar a conocer, al menos hemos pasado a considerar la influencia del aroma sobre la mente como algo natural en el ser humano, dejando atrás el concepto sobrenatural o mágico (aunque el mundo del aroma tiene mucho de mágico, en el sentido de encantador, poético, espiritual).

Los aceites esenciales son productos muy concentrados obtenidos de vegetales por destilación al vapor o expresión (en el caso de los cítricos), y como tal han de trabajarse con conocimiento de causa, ya que los productos tan potentes son susceptibles de tener dos caras: la curativa aplicándolos adecuadamente y la destructiva, es decir, ignorando las contraindicaciones y formas de aplicación de cada uno de ellos y siguiendo la absurda máxima de “lo natural es inocuo”.

 
De cualquier modo, ojalá todos los problemas tuvieran una solución tan sencilla como esta: documentarse, aprender, conocer cuales son las indicaciones y contraindicaciones de cada aceite esencial y sus formas de aplicación y disfrutar, disfrutar enormemente de uno de los pocos placeres que antes estaban reservados para dioses, reyes y poderosos, y que hoy en día casi cualquier persona puede tener en su casa: aceites esenciales puros, el éxtasis al alcance de la mano...
 

Además, casi todos los aceites esenciales tienen excelentes cualidades antisépticas y antibióticas, de forma que podemos servirnos de ellas para prevenir todo tipo de problemas.

Lo único que exige el buen uso de la aromaterapia y la obtención de buenos resultados, es que los aceites esenciales empleados sean puros, ya que las esencias que suelen circular en el mercado, productos de perfumería, cosmética y ambientadores, no son más que reconstituciones, copias, o preparados sintéticos que pueden dar más de un problema, y que nunca tienen el efecto terapéutico de un auténtico aceite esencial puro.

 

 
 
 
 
 
 
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